Austeridad constructiva (Artículo de Carlos de Fuenmayor EAFI en Expansión Cataluña)

CDF-webCon el fin de evitar que el país acabara en la bancarrota, en mayo de 2011 Portugal firmó con los representantes del FMI, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea un préstamo de nada menos que 78.000 millones de euros.

Todo indica que, a falta de tres inspecciones, Portugal terminará este programa de asistencia financiera en junio de 2014 y recuperará su completa soberanía e independencia regresando de nuevo a los mercados y disponiendo de mecanismos de intervención normalizados en los mercados primario y secundario de deuda pública.

Pero para que esto sea así, y tras finalizar el programa, además de consolidar los incipientes y esperanzadores signos de viraje económico, el país deberá negociar e implementar un programa cautelar.

Un programa cautelar supone la disposición de una línea de crédito (que no tiene por qué ser utilizada), acatar una serie de condiciones que deben ser cumplidas y la creación de un fondo de garantía de la deuda portuguesa en el que el BCE se comprometa, en caso de necesidad, a apoyar las emisiones de bonos del Estado luso y a estar disponible para actuar en los mercados secundarios a través de la compra de su
deuda.

Esto supondría el regreso completo de Portugal a los mercados y una feliz noticia para Europa. En caso de que fuese evidente que Portugal no lograra financiarse en los mercados a tasas sostenibles y de forma regular se necesitaría un segundo rescate. Un escenario indeseable y poco probable pero por el que Grecia ya está transitando.

El ejemplo portugués ilustraría que la senda de la dolorosa austeridad de los dos últimos años ha comenzado a dar sus frutos para los países sometidos al exigente régimen impuesto. Irlanda está cerca de implementar el primer programa cautelar y Portugal, que ha mejorado sus previsiones de crecimiento para 2014 hasta el 0,8%, será el segundo país de la UE que lo acometa.

Siendo estas buenas noticias para Europa, cualquier discurso de recuperación es prematuro hasta que las pérdidas infringidas por la austeridad se recuperen y se solucionen los desajustes pasados con políticas productivas y evitando desapalancamientos inflacionistas.

En este punto, se hace necesario levantar progresivamente la mano de la austeridad y, entendiendo esta forma constructiva (austeridad no es gastar menos, sino gastar mejor), combinarla con un enfoque orientado al crecimiento que impulse esta recuperación en ciernes de la zona euro.

No sería aceptable que ejemplos de resignación pacífica, sufrimiento ejemplar y esfuerzos colectivos como el de Irlanda, Portugal o España resulten baldíos por excesos de austeridad.

Carlos de Fuenmayor Barroso EAFI
Director de Kessler & Casadevall AF

Acceda al artículo de Expansión el siguiente enlace: Austeridad constructiva

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