EAFI, Realidad diferenciada

La actividad diferenciada de la EAFI (empresa de asesoramiento financiero) es una realidad asentada en el nuevo modelo de desarrollo económico español.

Es cierto, toda empresa es difícil de encauzar en sus inicios. Y más complicado aún si el objetivo es establecer un nuevo sector exclusivo dedicado al asesoramiento financiero con unas exigentes reglas de juego que piden para sus miembros estructuras eficientes y modelos de negocio que superen en poco tiempo muchos de los defectos que la economía española arrastra desde largo tiempo. Sin embargo, se podría considerar que después de estos tres años de vida regulada, las empresas de asesoramiento financiero tienen consolidado no sólo un hueco en el sector financiero, sino también un halo de especialización y calidad reservado solo a aquellas empresas llamadas a superar la actual crisis económica.

La especialización admite una amplia diversidad de modelos de negocios. Por ello, el modelo único de EAFI no existe. Sobre todo si la meta buscada es una protección superior del inversor, más allá del prestado en primera instancia por nuestro clásico modelo de banca comercial en sus distintos segmentos de privacidad y coste.

El debate sobre cobro directo o mediante terceros no es clave para la consolidación del sector. Los costes de acceso al mercado tenderán a la baja por las ganancias en eficiencia que la reestructuración del sistema financiero está llamado a producir. La reducción de capacidad conlleva un mal que supone la salida del mercado de muchos profesionales del sector, pero traerá, por otra parte, la eliminación de actividades no rentables que se sostenían con ingresos de departamentos de calidad nula y rentabilidad improbable. La caída de la banca de inversión, los errores de la banca privada o la debilidad de la gestión de instituciones de inversión colectiva nacen de un desarrollo poco medido del sistema financiero que cruzaba precios engordados por la existencia de información asimétrica, no sólo entre inversor final y vendedor de producto financiero, sino también entre los profesionales del sector. Pocos conocen las verdaderas recetas que han generado enormes ingresos en el sector financiero aunque podría adelantar que el truco se encuentra en la falta de información.

Por ello, sea cual sea el modelo, la EAFI bien estructurada fijará costes reducidos por definición. Un cliente de EAFI ha superado varias etapas para llegar al convencimiento de que contratar un asesor externo genera un valor añadido que debe ser remunerado.  No sólo está buscando conocimiento y especialización en la configuración de una cartera de inversión sino también un asesor que le sitúe con el mismo nivel de información que las entidades que distribuyen, intermedian y dan acceso al mercado financiero. Las EAFI complementan la actividad de entidades financieras pero desde la distancia que supone situar a un cliente común en un nivel de información superior.

La clave del negocio se encuentra en un aspecto más sutil: el cumplimiento normativo.

Una EAFI recién autorizada tardará un periodo amplio en darse cuenta, realmente, de la disciplina que supone cumplir con toda la normativa asociada a la actividad de asesoramiento. Desde la común a toda empresa, fiscal, contable, laboral, protección de datos y calidad hasta aquella más directamente relacionada con la actividad regulada que establece una relación permanente con la CNMV y Banco de España. El control interno y la administración necesitan recursos humanos y técnicos de alta calidad que deben combinarse en la empresa de forma eficiente y así poder ofrecer un servicio a buen precio.

En nuestro sector, un cliente es más que un inversor privado que busca una cartera de inversión. El contrato de prestación de un servicio de asesoramiento financiero enciende una máquina de protección que parte desde la identificación del cliente y de sus objetivos, el control de sus restricciones, el estudio de activos financieros y de accesos al mercado, el control regular de riesgos, las políticas para evitar conflictos de interés, la definición de códigos de conducta de los empleados y esta lista continúa hasta la comunicación de toda la actividad realizada con los órganos competentes de supervisión. Simplemente, una recomendación efectuada sobre un activo tiene una carga de actividad de tal grado que todo cliente tendrá que conocer, tarde o temprano, para poder comprender en profundidad el valor añadido que existe en el servicio prestado por una EAFI. Y todo ello se realiza únicamente por la actividad de recomendación y, siempre,  sin depósito ni intermediación.

El universo de clientes potenciales es muy amplio y estará cada vez más dispuesto a “pegar el salto” cuanto antes salten las EAFI a la difusión nacional, y este cambio se producirá cuanto antes se pueda transmitir unidad y claridad de ideas entre todas las EAFI. En este camino, la cooperación y la autorregulación es esencial para ofrecer una decidida fortaleza de acción contra todos aquellos que distorsionen nuestra actividad.

Las EAFI constituyen una salida para un sector financiero en reestructuración. Su calidad de estructura, la formación y experiencia exigida a sus miembros integrantes brindan una nueva oportunidad para muchos profesionales emprendedores del sector pues ofrece una vía de mejora y estabilidad del servicio a clientes e inversor final.

Javier Kessler Saiz

Presidente ASEAFI

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